miércoles, 15 de abril de 2020

Humor y latín (15)



Los chicos de la clase de Botánica se entretenían en ponerse motes semejantes a las nomenclaturas de Linneo. A un tal Anacleto que se las tiraba de muy fino y muy señorito, le llamaban Anacletus Obsequiosissimus; a Encinas, que era de muy corta estatura, le llamaban Quercus Gigantea. Olmedo era muy abandonado y le caía admirablemente el Ulmus Sylvestris. Narciso Puerta era feo, sucio y maloliente. Pusiéronle Pseudo-Narcisus Odoripherus. A otro que era muy pobre y gozaba de un empleíto, le pusieron Christophorus Oficinalis y por último, a Maximiliano Rubin, que era feísimo, desmañado y de muy cortos alcances, se le llamó durante toda la carrera Rubinius VuIgaris (162). 

domingo, 3 de septiembre de 2017

Ars longa, vita brevis

Antonio Machado parafrasea esta máxima en el siguiente poema:

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
—así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

Antonio Machado. “Consejos”. Campos de Castilla


 y Ángel González hace una parodia de la misma en el poema " Ya nada ahora


Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
pero nada ya ahora.


-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mí te amará siempre.



sábado, 11 de febrero de 2017

Humor y latín (14)

  La meretriz dejó el dinero sobre la mesita y le miró a los ojos con estudiada dulzura.
     -Yo soy Matilde, pero puedes llamarme lo que quieras.
     - ¿Qué le llama la gente?
     - Va a gustos. Zorra, puta, guarra o el nombre de su mujer o su madre ... Una vez un seminarista arrepentido me llamó mater. Yo pensaba que quería decir váter, pero resulta que es mamá en latín.

Ruíz Zafón, Carlos: El laberinto de los espíritus, Ed. planeta, pág. 554

miércoles, 23 de marzo de 2016

Epitafio de un poeta canario : Cairasco de Figueroa

Tras cincuenta años de servicios eclesiales, Cairasco de Figueroa murió en 1610, sepultándose sus restos en la capilla de Santa Catalina de la Catedral de Las Palmas, cuyo epitafio reza: 

Lyricen et vates toto celebratus in orbe 
Hic iacet inclusus, nomine ad astra volans. 

(Aquí yace enterrado el músico y poeta, celebrado 
en todo el mundo, cuyo nombre vuela hasta las estrellas)

miércoles, 15 de julio de 2015

Latín y humor (13)

Don Arcadio bendijo los ramos y dijo varias veces Dominus tecum y una Dominus vobiscum. La maraña de chiquillos , apiñada en los primeros bancos, aguantaba la risa para no incomodar al párroco, no fuera a emprenderla a mandobles contra los revoltosos, tal era su costumbre cuando se le interrumpían sus latines. La explosión provenía de la secular respuesta hilarante que en castellano suponían los infantes al vobiscum eclesial.
   Poco antes de las últimas bendiciones, sucedió lo que ya estaba tardando: el celebrante repartió en la primera fila sendas bofetadas a los dos que más reían. El propio don Arcadio había sido el causante de las risotadas cuando, al decir en latín las dos palabras del relajo, los niños creyeron que se les provocaba desde el altar con semejante letanía eterna.
 -Dominus vobiscum - recitó el cura
 - El culo te lo pellizco - susurró en el silencio de la nave el más avispado de los chiquillos. 

González Déniz, Emilio, Bastardos de Bardinia, Clásicos canarios contemporáneos, las Palmas de G. C. 2015, págs 17-18

martes, 7 de julio de 2015

Franco, miles gloriosus

Franco, el Victor doctoral y el miles gloriosus

Sirva esta pequeña anécdota para ilustrar lo burros que han sido siempre los fascistas —en este país y en el ajeno—y de qué modo cretino, majadero e ignorante han intentado aprovecharse de la Historia de España, de la Literatura o de la Cultura a su favor, cuando por norma general lo primero que deberían haber hecho es estudiarlas. Afortunadamente, y también como norma, solo han conseguido señalarse como los más auténticos zotes que se hayan escapado de aula alguna, sin excluir esta fuga la de los legítimos moradores que consiguen hacer lo propio de muladares y cochiqueras.
Los visitantes de Salamanca quizás se vean sorprendidos al notar que los muros de la Universidad, cara norte, que dan a la plaza de Anaya, están todavía marcados con ese famoso signo que adoptó el fascio español tras la victoria de sus ejércitos: me refiero al monograma que se lee vitor (o victor). Sepa el curioso que ese signo se grababa cada vez que una tesis doctoral era defendida con éxito en la Facultad desde tiempos medievales. A los falangistas salmantinos, al ser la ciudad tomada a los pocos días de la sublevación de julio de 1936, les dio por identificar esta victoria con la propia, aunque fuese difícil equiparar la que se consigue con la inteligencia con la que se hurta fusil al hombro. La repesca ideológica y bullanguera del Falangismo español se adueñó, como digo, impropiamente del monograma, y llegó a dibujar en esas mismas paredes el signo, bajo el que un insigne latinista escribió:
Generalissimo Franco Mil. Hisp. Glor.
Lo que sin abreviaturas y semitraducido debería escribirse
Generalísimo Franco, Miles Hispanus Gloriosus.
Dejo la última parte sin traducir porque aquí es donde el asunto cobra su miga: la traducción literal es, como cabe sospechar, militar glorioso. Sin embargo, hasta el alumno más zote y menos familiarizado con las obras de Plauto conoce que, como personaje teatral, el miles gloriosus ha pasado a ser un tipo reconocible en las tablas, al igual que lo es el criado gracioso o el viejo avaro, y que corresponde a aquel personaje (militar o no) del que se burlan todos solapadamente por ser un fanfarrón, un falso mat
asiete y un héroe de pacotilla que, aunque anuncia a voz en grito que él solo es capaz de aniquilar a un ejército, se muere de miedo en cuanto asoma medio enemigo en el horizonte.
Afortunadamente para el latinista de turno, nadie de los seguidores del Alegre Régimen algo más ducho en latines le vio rendir tal homenaje al Caudillo: en caso contrario, lo más probable es que hubiese sido fusilado. O quizás encarcelado y enviado, como trabajador voluntario, a picar piedra al Valle de los Caídos.

Tomado de: https://robertokles.wordpress.com/2012/08/24/franco-el-victor-doctoral-y-el-miles-gloriosus/

miércoles, 27 de agosto de 2014

CITA LATINA OPORTUNA

Un ejemplo de citas oportunas puede ser la de aquel predicador que estaba hablando sobre la pasión de Cristo. En esto que su sermón se vio interrumpido por la entrada en el templo de la reina y su comitiva. Era preceptivo, en tales casos, que el predicador interrumpiera su sermón en tanto que el regio personaje ocupaba su sitial y, una vez acomodado, el orador estaba obligado por cortesía a dar un breve resumen de su discurso, al objeto de que el importante personaje estuviese al tanto de lo dicho hasta ese momento. Como si el personaje importante no estuviera obligado, a su vez, a la cortesía de la puntualidad. Pero así era la norma aceptada. De modo que el orador tuvo que repetir el tema de los sufrimientos de Cristo. Antes de hacerlo, creyó oportuno justificarse con una cita de Virgilio, muy acorde con las circunstancias: 
  Infandum, regina, iubes renovare dolorem (Verg. A. 2.3) (Me mandas, reina, renovar un dolor indecible) 
 Se trata de la frase con la que Eneas accede al deseo de Dido, que pide al héroe troyano que le cuente de primera mano cómo ocurrió la destrucción de Troya. .
Tomado del blog La materia del sueño